Sin categoría

SI DEL CIELO TE CAE COCA, APRENDE A HACER GUACAMOLE.

Erythroxylum_coca_-_Köhler–s_Medizinal-Pflanzen-204

NO, no existe tal cosa como fraking responsable, lo hacemos mal, contaminamos nuestras cuencas hidrográficas y el petróleo se está agotando cada vez más, es como exprimir un limón hasta que la limonada quede agria. Se asoma una inevitable transición. Que sea un problema o una lotería dependerá de qué tan en serio nos tomemos la soberanía sobre nuestro territorio.

El aguacate hoy es tendencia, pero que sea nuestro futuro no es más que una fantasía mediática ambientalista. La cocaína hace décadas es tendencia en las noticias, novelas, series, películas y escenario político colombiano, pero la guerra contra las drogas le ha montado un estigma negativo. Y es que es verdad que la cocaína es la gasolina de esta guerra, pero la guerra contra el narcotráfico hace años que se ha convertido en una guerra de desgaste, una guerra pírrica sin salida que sólo ha dejado perdedores.

Hace exactamente un siglo, tras los 13 años de prohibición del alcohol en E.U., se aprendió que la prohibición únicamente traía mafias, y que las mafias únicamente traían violencia. Hoy, un siglo después, Latinoamérica sigue librando una guerra contra el narcotráfico de más de 40 años. Una guerra cuya gasolina es la cocaína, pero más allá de la cocaína: Es la rentabilidad de este producto lo que estimula tanto la creatividad para traficar y crear sofisticadas cadenas de tráfico negro, como la indiferencia para disparar sobre el que se interponga en el medio.

Juan Valdés nos ha dejado muy bien parados en el exterior con su ecuación poncho+sombrero+bigote+burro, pero la verdad es que estamos lejos de ser el mejor café del mundo. Hace un siglo dejamos de ser una república bananera. Mucha caña pero poco ron de calidad, sin ofender al Viejo de Caldas. Eso sí, un muy buen guarapo y ni hablar del aromático y afrodisíaco viche (ah, pero no vale porque eso es «de negros», como dirían algunos rancios oligarcas vallunos). Del cacao no sabemos mucho más allá del Chocolisto y la Jet. Y ahora, el aguacate, que no puede faltar ni con el pescado, ni con los fríjoles, ni con el ajiaco, pero ¡oh sorpresa! que el aguacate cuesta más que el barril de petróleo y ahora todos somos defensores del aguacate y algunos hablan de apuntar el desarrollo del país hacia una república GUACA-molera.

Aquí les argumento por qué la república «guacamolera» es una fantasía mediática ambientalista: El 55% de nuestra economía se basa en la extracción de petróleo (40%) y carbón (15%). Nuestro producto estrella, el café, tan solo representa un 5% y el resto de productos agrarios otro 5%. Así está nuestro top de hectáreas sembradas de productos agrarios:

  1. Café 722.110 hectáreas – 1,35 USD / lb
  2. Plátano 209.931 hectáreas
  3. Caña 184.075 hectáreas
  4. Coca 150.000 hectáreas – precio salida de cocaína 292 USD /lb
  5. Cacao 95.307 hectáreas 1.25 USD / lb
  6. Aguacate 35.594 hectáreas 1 USD / lb

Para comparar: Petróleo – 65 usd / barril (42 gl)

Sí, así es: cultivamos cuatro veces más coca que aguacate, y una libra de su producto derivado, cocaína, se vende 216 veces más caro que una libra de café.

Colombia es la única región del mundo dónde crece natural, rápida y abundantemente la trinidad pscicoactiva: coca, marihuana y amapola. Llevamos varios años consecutivos siendo los campeones en producción mundial de coca y liderando el mercado con un promedio de 150.000 hectáreas cultivadas y la tendencia parece permanecer a futuro, doblando a Perú y Bolivia. En marihuana también seguimos punteando en el top 10 de las naciones productoras, a pesar de la legalización en E.U. y Canadá. El cultvo de amapola ha bajado drásticamente, pero en los años 90’s eramos campeones con un promedio de 20.000 hectáreas, quedando hoy un promedio de 400 hectáreas cultivadas a nivel nacional, que aún así, nos mantiene en top de las 10 naciones con mayor producción.

El clorhidrato de cocaína, o solo «cocaína», es la droga derivada de la hoja de coca que ha sido la gasolina de la guerra en Colombia. Las zonas de cultivo de coca son las zonas controladas por los grupos armados, y aquí no hay diferenciación alguna, todos los grupos armados están metidos en este negocio y hacen presencia tanto en las zonas de cultivo como en las zonas de salida (costas y puertos). Pero esto no sólo le pertenece a las mafias, también sostiene a un amplio sector campesino en los departamentos del Cauca, Nariño, Valle, Antioquia y Bolivar. 

Le legalización aportaría sería un gran paso para la solución de este problema, pero no es la única solución. Lo más lógico sería pensar que si se pudo legalizar y formalizar la marihuana, también se puede la coca y eventualmente la amapola (que ya algunos países han sembrado sus primeros pinos) . Ya hemos dado un paso muy importante con la legalización de la marihuana medicinal y el permiso de cultivo, producción y distribución de 40.5 toneladas para el 2019, abriéndonos un espacio importante, más no protagónico, en el mercado mundial.

Según el antropólogo canadiense Wade Davis, debe ser antecedente de legalizar la coca, que una compañía encuentre la forma adecuada y saludable de consumo de la coca para que se vuelva un producto masivo y se consolide como la principal economía del país. A pesar de que la demanda de la cocaína, tanto a nivel nacional como internacional, no va a cesar, los pequeños productores que representan el sector campesino se formalizarían y eso ya representa una gran mejora en la calidad de vida. Igualmente se disminuiría la tasa de crimen por narcotráfico.

Con la marihuana nuestros pasados gobiernos permitieron que E.U. y Canadá tomaran la delantera. Sería dócil e ingenuo permitir que pasara lo mismo con la coca. ¿Por qué aún no lo han hecho? Porque es nativa de los Andes, a diferencia de la marihuana, que es original de los Himalayas, o la amapola, que se cree, es nativa de Europa oriental. Esto significa que le costará más trabajo a E.U. domesticar una semilla ajena a su latitud, pero no es imposible. Es cuestión de tiempo para que lo logren, y una vez lo hagan, monopolizarán el mercado, tal como lo están haciendo con la marihuana. E.U. era el principal promotor de la política antidrogas en Latinoamérica, y fue el primero que decidió legalizar la marihuana antes que los países donde promovía la guerra contra las drogas lo hicieran. Tomaron ventaja desarrollando productos de calidad y formalizando el mercado de tal forma que fuera seguro tanto producirla como adquirirla y consumirla. Hoy las 10 compañías mas grandes de marihuana se encuentran en E.U y Canadá, y ¿adivinen qué? son lideres en la industria farmacéutica.

La política de drogas en el posconflicto es el punto del acuerdo de paz más importante y crítico, pues de esto depende el fin del narcotráfico tal y como hoy lo conocemos. La resolución de este punto es clave para definir el desarrollo territorial a futuro, al igual que el de la industria que giraría en torno a la coca. De nada vale legalizar la siembra y distribución de la coca si no somos pioneros de la industria farmacéutica y recreativa. Para subir un escalón en lo que llaman «desarrollo» y estar un paso más alejados del colonialismo se necesita no sólo de un pueblo que tenga soberanía sobre sus productos agrarios, sino también de los líderes que respalden políticamente su clamor. Para este fin, obligatoriamente se necesita un anti-yankee, pero no de los que Latinoamérica conoció durante el siglo XX,  sino uno tipo chino, que sepa hacer su propia COCA-Cola colombiana, que tenga las agallas de librar una batalla titánica contra la campaña de estigma que Nixon comenzó a promover en los años 60’s y de montarse en el tren del desarrollo basado en las bondades de nuestras tierras trópicas psicoactivas.

Estándar
Colombia, Política, Vivienda

«Gratis hasta un puño»

Alarde, twitteo, campaña, megalomanía. Todo absolutamente describe una actitud inmersa en una cultura: «más es mejor».

Compatriotas: Han sido unos años difíciles, décadas de guerra, generaciones criadas en medio de la desconfianza, miedo, paranoia, pobreza… Pero la pobreza ya no es precisamente sinónimo de escasez. Es sabido que «pobre que se respete» tiene celular inteligente, televisor pantalla plana y un buen equipo de sonido. Nada malo tiene eso, el problema reside en la fina linea de -lo que el pobre debería tener- y -lo que el pobre quiere-. ¿Cómo se definen esos criterios? ¿Por cuál opta un político? Seré más directo, ¿por cuál optan nuestros gobernantes?, bueno un poco más puntual, ¿Que haría Vargas Lleras?, esta bien, acoto, ¿qué le propone Uribe, desde su mafioneta, a una familia de indígenas desplazados en un semáforo?. Dejo esas preguntas abiertas, cada quién tendrá su visión de cada asunto, cada quién pintará a su manera el último escenario.

Esto surge por algo específico que me concierne y el sentimiento y descarga mental era tal, que exigió un lugar digno, con techo, servicios y accesibilidad como este Blog: La entrega de viviendas gratuitas que ha venido haciendo el gobierno en diferentes lugares del país solo me generó una pregunta: ¿Qué pretendían? Publican cifras y fotos de proyectos, desastrosos pero seguramente bien construidos, y de espaldas a TODO. Son vulgares copy-paste de google earth de proyectos genéricos existentes, no precisamente buenos, sobre un montón de pueblos y ciudades.

http://www.elespectador.com/noticias/nacional/otra-cara-de-viviendas-gratis-articulo-520618

Lo que es seguro es que no pretendían satisfacer, ni promover idealmente los futuros años de los beneficiarios. Es una condena arquitectónica y urbana sentenciada probablemente en un momento tan común y corriente como -«Pero es gratis, eso hágale!, cualquier cosita es cariño.» – concluyó algún alcalde en medio de un brindis con el constructor aprobando los planos, que jamas entendió, y adjudicándole el contrato.

Cuando el asunto es demográfico, masivo, la complejidad se incrementa, sin duda. Pero ¿por qué siempre se siente que es como la primera vez? Ya la cagamos en Bogotá, ya la cagaron en Cali, en Medellín, en casi todas las ciudades grandes y medianas. ¿Dónde esta el encargado de evitar que la historia no se vuelva a repetir?. Propongo un Ministerio del Progreso y Reivindicación Histórica. Algunos pinos ya se hicieron con un debate para condenar a un expresidente y eso, a algo asi me refiero!. Pero basta, aparte de que soy malísimo escribiendo, en política seguramente apesto.

Y entonces este viceministro de vivienda responde ante las críticas “Más allá de que esté o no bonito para algunos urbanistas, en Colombia nunca se había hecho un programa como este”. Claro, maravilloso, que buen cristiano es aquel el que regala tablets, sin importar la marca, a niños campesinos sin wi-fi ni electricidad. Ejemplar, aplausos, intachable, ÚNICO.

Concuerdo con algunas opiniones del artículo; La vivienda masiva y su urbanización es uno de los temas más complejos que puede existir y hasta ahora comenzamos a entender (por impacto y dolor) que a la ciudad la teje la vivienda. La cultura la hacen sus habitantes, y esto lo hemos venido aceptando, pues también la corrupción y las cosas mal hechas han desembocado en dinámicas muy particulares, como por poner un ejemplo, el picó y sus fiestas callejeras. Cosas que entraron e hicieron simbiosis con la comunidad, y ahora es muy difícil que entren en el canon de «la normalidad» para aquellos inconscientes que quieren implantar el urbanismo de un suburbio gringo (con el lenguaje criollo: bloque de ladrillo + teja Eternit + tanque Colempaques) en medio de un pueblo de 13mil habitantes, la mayoría mineros, en la Guajira.

La finalidad de este «articulo» tipo desahogo, es comenzar a hacer una fuerte crítica, ojalá más inteligente y profunda que la que acabo de hacer, a esos desastres urbanos y arquitectónicos en Colombia, tejedores de nuestras ciudades y responsables del ambiente y condiciones en el que próximas generaciones crecerán e irán moldeando un tipo de vida totalmente relacionado con su lugar de crianza.Y sin duda, ligar esos desastrosos proyectos a actitudes aún muy bien vistas de político gamonal, altanero que toma decisiones atiborradas de arribismo y elitismo, sordas entre el ruido de su alegato para legitimar su postura y convicción; Al ingeniero sumiso y obediente que construye sin arquitecto, sin criterio; Al cliente, quien su consejero de primera mano es un maestro de obra, después el ingeniero, por último el arquitecto; Al arquitecto mediocre que dibuja y firma planos sin una pizca de arquitectura, verdaderos delineantes de dibujo al mando de urbanizaciones de 3.000 personas. A todas esas personas, y los que faltan, que por falta de criterio se convierten en engranajes de una locomotora tremenda de corrupción política. Vargas Lleras seguramente acaba de ganarse los votos de 100.000 familias para el 2018.

Por: Juan Sebastián Vásquez Orozco

Estándar